Escuela de Arquitectura
Universidad Católica del Norte

Fundamento de la carrera de Arquitectura

Se transcribe aquí el planteamiento original de la Carrera de Arquitectura, en la convicción de su solidez y claridad de los postulados. De este modo relacionar las nuevas circunstancias disciplinares, con la vanguardia arquitectónica y actualización del rol del arquitecto en la sociedad contemporánea.

De la condición que nos determina el territorio

“El Norte de Chile es una región denotada social y geográficamente dentro del paisaje nacional que en términos generales, necesitaría ser estudiada desde la perspectiva de cada una de las disciplinas universitarias. La naturaleza de la arquitectura hace que ella no sólo no escape de esta responsabilidad sino que, vinculada a coordenadas tempo-espaciales muy concretas, condicionada siempre por circunstancias culturales y físico-espaciales, requería de la localización en ella de un centro de estudios que se constituyera en una instancia de reflexión y dialogo permanente en torno al gran tema de Habitar el Norte”.


Existían en Chile en 1981, cinco escuelas de Arquitectura: dos en Santiago, dos en Valparaíso y una quinta en Concepción.

Es así como la iniciativa de la Universidad Católica del Norte, de crear en Antofagasta la sexta escuela, pareció convincente en los medios universitarios y profesionales del país, desde su primera formulación, sin que esta aceptación implicara desconocer los riesgos que significaba implementarla a tal distancia de los centros culturales tradicionales, donde sería fácilmente posible contar con el apoyo de especialistas en los distintos campos.

Surge así, paralelamente, el compromiso de crear una instancia de trabajo estimulante, rica en intercambio docente, capaz de atraer a Antofagasta a profesores del más alto nivel,  garantizándoles oportunidades permanentes de perfeccionamiento.

Enfocada la Arquitectura como un cuerpo de conocimiento capaz de dar una respuesta creativa a necesidades humanas de habitabilidad, relación y significación en un medio físico cultural acotado históricamente, esta escuela nació consciente de la necesidad de potenciar el estudio de la riqueza del medio geográfico y la tradición histórica de asentamientos humanos en el Norte Andino y Litoral como fuente de estímulo a la investigación de una realidad que requiere de respuestas contemporáneas inéditas, apropiadas y sustentables.

Trayectoria y compromiso de contemporaneidad

Estamos conscientes de ser la primera escuela de Arquitectura del Norte de Chile y que este compromiso de contemporaneidad se ha profundizado al punto de gestar a partir de allí su fisonomía propia enfatizando:

  • Su nacimiento en el último cuarto de siglo XX.
  • La opción de construir un patrimonio fusionando la experiencia de las Escuelas de Arquitectura chilenas, examinando los modelos a su alcance como una posibilidad de extraer de ellos partes o todos, que le permitan estructurarse para ser y crear en este desierto en que se arraiga. Patrimonio caracterizado por su paisaje, clima y recursos que brinda diversificadas posibilidades al hecho arquitectónico y acontecimiento urbano.
  • La naturaleza experimental que da esta circunstancia se deriva.
  • La decisión de tomar contacto con el pensamiento arquitectónico contemporáneo postulando la elección del Norte Grande como su ámbito de reflexión y estudio en pos de conquistar la excelencia académica.
  • Convencidos que una suma de conocimientos no es capaz de formar un arquitecto si éstos no se dan en un ámbito cultural y de rigor intelectual capaces de incentivar, dar contenido y disciplinar una actitud creadora, el Departamento y la Carrera aspiran a abrir opciones de información actualizada respecto al quehacer cultural contemporáneo en un espectro muy amplio.

 Al construir la palabra arquitectónica
 

  • Fundando y construyendo la palabra arquitectónica ligada al destino del desierto, hemos transformado este territorio, vació y estéril en un ámbito propicio para la vida, impulsando desde lo local una interacción real con la cultura y su contemporaneidad.
  • Observando que la fragilidad, y vastedad de la condición desértica, hacen florecer la esencialidad del habitar
  • Reconociendo que estas cualidades fijan la relación del habitar con el territorio, a la vez que constituyen su singularidad y potencialidad
  • Al actuar en el territorio:
  • El pensar y hacer arquitectura en este territorio, nos plantea la cuestión esencial de como habitar el desierto, lo que significa también como pertenecer a él.
  • El permanecer en este territorio, ha generado una aclimatación, una postura, a través de la cual se ha fortalecido un vínculo de pertenencia. Por lo tanto, la obra arquitectónica se origina en tanto en cuanto exista la identificación con el mundo.
  • El identificarse con el territorio trae consigo aquello del mundo que entendemos como propio.
  • Hemos construido un discurso y un modo propio de entender el orden que propone lo desértico. En términos tales, que en esa proposición se encierra aquello que llamamos residencia.
  • La dimensión de este territorio ha tenido la vocación de hacer converger los elementos de la historia, de la cultura y de la técnica, conformando lo arquitectónico como la transformación en este encuentro un nuevo territorio.

Una comunidad en permanente deliberación:

  • La permanente revisión de lo realizado es un ejercicio de autoevaluación que supone estar atento a los cambios, tomar posición y construir una postura crítica frente al quehacer académico y disciplinar.
  • Confrontar y evaluar supone una revisión y actualización permanente, para responder a las exigencias y desafíos que plantea la sociedad contemporánea.
  • La actitud deliberante, ha construido una comunidad, con la misión de contener y validar las tradiciones a través de los actos públicos que conceden sentido de universidad, tales como:
    • Claustros universitarios: son actividades de carácter académico en torno al cual se debate y reflexiona acerca de grandes temas universales.
    • Ritos: son actividades públicas que marcan el ritmo de la academia, a través de los cuales la Carrera se muestra tanto a sí misma como al resto de la comunidad universitaria. Se trata de actos como Ejercicios Integrados, Recepción de nuevos alumnos, Clases magistrales, Exámenes públicos y otros.
    • Testimonios, consistente en actividades en que la Carrera deja constancia de su quehacer a la ciudad y al mundo. Ejemplo de esto son las Bienales de Arquitectura; Congresos de Estudiantes; Participación en Concursos, El portal Web de la Carrera, la revista de la escuela "Cuadernos de Arquitectura", etc.

Los determinismos geográficos e históricos

  • Al considerar su naturaleza desértica del territorio en la construcción de un fundamento.
  • Trabajar con la condición de “lo elemental” que hace aflorar la esencialidad en el origen de la forma para acoplarse a un territorio extremadamente árido.
  • Aceptando que esa esencialidad nos demanda el reconocimiento profundo de las particularidades y singularidades de un territorio frágil, las que a su vez constituyen su máximo potencial.
  • Considerando que para enfrentar la vastedad y rigor del medio ambiente extremo y adverso se requiere de un grupo cohesionado en torno a un proyecto común, el fundamento asume como imprescindible conformar un “lugar propicio” desde donde se pueda interactuar desde lo local a lo global, con la historia y con la contemporaneidad.
  • Actuar en el territorio en el hacer, plantea la pregunta ¿Cómo habitar el desierto?
  • Hacer arquitectura es configurar una respuesta apropiada a la determinante ambiental y al sentido de pertenencia.
  • Hacer arquitectura es idear una propuesta que sea consciente de los límites de los recursos, competente en el aprovechamiento de los recursos energéticos renovables, incorporando conceptos de eficiencia energética y sostenibilidad.
  • Esta aseveración, nos lleva a sostener que la obra de arquitectura se origina en tanto exista la identificación con el territorio.
  • La identidad con el territorio, que entendemos como lo propio, lo que nos pertenece surge del estudio y contemplación de la universalidad de lo local. La identidad se concibe como una entidad que en sí comprende una proposición con sentido, que emerge como consecuencia de un descubrimiento, una revelación.
  • Desde este territorio, donde convergen elementos históricos y culturales, hemos configurado una particular mirada de lo latinoamericano.

Estudio del Medio Ambiente en zonas áridas

La escuela encuentra su “NORTE” privilegiando el estudio del Patrimonio y Medio Ambiente en zonas áridas. Este dominio del mundo circundante se realiza en relación al clima y los recursos naturales y artificiales; geografía y paisaje preexistente; ciudad y arquitectura.

La naturaleza de la arquitectura hace que ella asuma la responsabilidad de examinar esta realidad desde una doble y complementaria perspectiva, vinculada por una parte, a circunstancias sociales, físicas, temporales y espaciales muy concretas y por otra, asociada a la rica tradición del pensamiento arquitectónico occidental.

Ello implica que a la experiencia directa que se asume sobre el entorno, se agregue la posibilidad de examinarlo a partir de la construcción de un marco teórico que lo aclare y explique, y permita su discusión en un ámbito arquitectónico contemporáneo. Se señala, de este modo, la necesaria dialéctica entre aproximación local y global, entre lo concreto y lo abstracto, entre lo particular y lo general, lo sensible y lo racional.

Pertinencia institucional y social

La Visión de la Universidad Católica del Norte es “ser una universidad católica de vanguardia y con vocación social”. Desde esta perspectiva significa que la UCN orienta su quehacer institucional a:

  • Fortalecer su posición entre las universidades del Sistema Nacional de Educación Superior, a fin de constituirse en un agente de desarrollo regional, nacional e internacional.
  • Formar profesionales para la ciudadanía que participen activamente en la sociedad, armonizando currículos transversales que asimilen una concepción integral del país.
  • Formar personas íntegras, innovadoras y emprendedoras, comprometidas desde su vocación social, la cual se traduce en conductas solidarias y de servicio con su entorno.
  • Articular vínculos entre estudiantes, ex alumnos, académicos y funcionarios, mediante políticas y prácticas, que permitan el desarrollo de la persona y de la sociedad.
  • Dentro de su Misión La Universidad Católica del Norte tiene como fuente original de su existencia el Humanismo Cristiano. En este sentido, la institución se orienta hacia la constante búsqueda de la Verdad para contribuir al desarrollo de la persona, de la sociedad y de la herencia cultural de la comunidad. Su quehacer se despliega fundamentalmente en el Norte de Chile, y comprende la creación de conocimiento avanzado; la formación de pregrado y postgrado de excelencia dirigida a personas con méritos académicos, sustentando los procesos formativos en los valores del catolicismo; y realizando una vinculación con el medio que impacte en el desarrollo de la sociedad local y regional, y que fortalezca la investigación y los procesos de enseñanza de la propia Universidad.